BUENAS NOCHES

Luis MartinezDestacadas, Noticias & Eventos

Cuando nos fue anunciada la muerte de nuestro eterno mentor, en el ocaso de este Miércoles, una noticia más llegaría a nuestros oídos, para estremecer de manera aturdidora nuestras emociones. Una noticia que, de manera inmediata, sacudió de forma impactante lo más profundo de nuestros corazones, propagándose por todos los rincones de nuestro sentir como gimnasianos, concibiendo un suplicio tormentoso dentro de nuestras personas.
Una noticia, que sin duda alguna, retumbó en todos los aspectos de nuestra cotidianidad, y de manera ambivalente, ensordeció el mundo por algunos instantes; un suceso, que apagó de manera definitiva el bullicio, el ruido y el tráfico de la vida del Siglo XXI, y de este inaugural 2019.
Jaime, nuestro Jefe al Mando durante 95 años, era profundamente amado por su gente, y de manera recíproca y directa, transmitió su sempiterno cariño hacia todos y cada uno de nosotros; día tras día, año tras año, generación tras generación.
Nuestras vidas como cercanos y como miembros gimnasianos acontecieron los mayores cambios de nuestra realidad y existencia bajo sus enseñanzas, docencia y sabiduría, para ser hoy quienes somos, y estar hoy como estamos.
Jaime Leal González, vivió cada segundo de esta lucha por la educación y la formación de cientos de jóvenes, con una actitud señera, un pulso firme, una postura intacta, y un espíritu inquebrantable.
Al final, la muerte se presentó como una amiga, y luego de 95 años de inolvidables reminiscencias, y más de 50 años dedicados a la pedagogía, se despidió de sus hijos, tanto espirituales como biológicos, para así encarrilarse en otra nueva aventura, la aventura después de muerto, y elevar así, su imagen beatica, y la postumación de su legado.
Su caminado lerdo, su elegancia burguesa, sus ojos cristalinos, su bastón color caoba y su frente erguida al cielo ahora se encaminan por un nuevo propósito fuera de este plano terrenal que todos conocemos, materializar sus enseñanzas, preceptos, frases y sabiduría en la posterioridad sin retorno por el resto de nuestros días.
Ahora, es momento de dejar todos sus logros, éxitos y respectivo dolor que hoy todos padecemos, atrás. Cerrar la bóveda de nuestros corazones ante cualquier sentimiento lúgubre, situar la llave de la bóveda en la palma de nuestras manos, y estrujarla, con todas las fuerzas de nuestras almas y espíritus aquella llave, para aliviar todo tipo de desasosiego. Es momento de mirar hacia el horizonte, y hacia el esperanzador futuro, que, con alas de cucaracha, nuestro líder, inigualable y pulcro construyó durante toda su vida para nosotros. El legado debe seguir.
Tu imagen emanará, hoy, ante todos tus hijos espirituales y personas cercanas, al lugar donde mereces, quedará resguardada en el salón donde se posicionan los grandes hombres, que, gracias a sus méritos se convierten en históricos, el lugar de los sabios, de los únicos, los que logran consolidarse como eternos, luego de la vida. Tu nombre será pronunciado con respeto y admiración hasta el final de los días, evocando entrañables historias y enseñanzas concernientes al mismo, y finalmente; tu legado, será promovido e impulsado por nosotros, tus hijos.
Me siento expectante y emocionado por completo, con voz ronca y ojos cristalinos y aguados, de pronunciar la siguiente consigna, que ascenderá contigo al cielo y nos acompañará a nosotros y a nuestro eterno colegio en la tierra: Que viva Jaime Leal González, y que viva el Gimnasio José Joaquín Casas.
Es hora, gran mentor, inmenso padre y eterno docente, de decir, Buenas Noches.
Tomas Tarazona
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